Europa es compleja. Gloriosa, obstinada y magníficamente compleja.
Veinticuatro idiomas oficiales y decenas de populares métodos de pago locales, cada uno con su propia lógica, sus propios usuarios leales y su propio significado cultural.
Para cualquier negocio que intente vender en todo el continente, esta complejidad es tanto el desafío definitivo como la oportunidad definitiva. Las empresas que prosperan en Europa son las que no intentan simplificarla. La conocen a fondo, mercado por mercado, método de pago por método de pago, idioma por idioma.
Eso es exactamente lo que Mollie lleva haciendo desde 2004, y a día de hoy, ya tenemos una cobertura total en toda Europa.



